Mercedes Müller

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octubre 19, 2026

La menopausia no se queda en casa cuando una mujer entra a trabajar

El 93,5 % de las mujeres de 45 a 58 años tiene síntomas de la menopausia y más de la mitad se ha planteado dejar su trabajo. Solo el 5 % de las empresas hace algo. Por qué la menopausia tiene que entrar en la empresa.

El 93,5 % de las mujeres de 45 a 58 años tiene síntomas. Solo el 5 % de las empresas ofrece algo para esta etapa.

Hay una conversación que en casi ninguna empresa se está teniendo. No porque no haga falta, sino porque incomoda.

La menopausia.

Lo digo así, sin rodeos, porque llevamos demasiado tiempo hablando de ella en voz baja, como si fuera un asunto privado que cada mujer tiene que resolver sola, fuera del horario laboral y sin molestar a nadie.

Pero no se queda en casa. Entra con ella a la reunión de las nueve, después de una noche durmiendo a trozos. Se sienta a su lado frente a la pantalla cuando la concentración no llega. Y la acompaña en la decisión, cada vez más frecuente, de plantearse si merece la pena seguir.

Los datos que no podemos seguir ignorando

En 2025, EADA Business School preguntó a 575 mujeres que trabajan en España, de entre 45 y 58 años, cómo vivían la menopausia en su trabajo. Esto es lo que encontró:

  • El 93,5 % tiene al menos un síntoma, y el 60,4 %, siete o más.
  • El 80 % sufre fatiga, el 75 % problemas de sueño y el 74 % molestias musculares.
  • Más de la mitad se ha planteado dejar su trabajo, sobre todo las que tienen síntomas más intensos.
  • Y, a la vez, el 71 % sigue muy comprometida con su trabajo y el 82 % nunca ha pedido una baja por estos síntomas.

Ahora mira el otro lado: solo el 5 % de las empresas ofrece alguna medida específica para esta etapa. Y el 53 % de estas mujeres nunca ha hablado de ello en su entorno laboral.

Léelo otra vez. Mujeres comprometidas, que no faltan, que siguen rindiendo con un cuerpo que está cambiando por completo… y que se plantean irse. En silencio.

Eso es un coste oculto de manual. (Si te interesa cómo se relaciona con el absentismo, lo cuento en este artículo.)

«Frecuente» no significa «normal»

Susana P. Gaytán, de la Universidad de Sevilla, lo explicaba hace poco en The Conversation con una frase que me encanta: lo que sucede en una etapa de la vida puede ser frecuente, pero si nos duele o nos molesta, no tenemos que aceptarlo como normal.

Además, recuerda que muchas mujeres vamos a pasar al menos un tercio de nuestra vida en la postmenopausia. No estamos hablando de un mal momento pasajero. Es una etapa larga, que coincide con los años de más experiencia, más responsabilidad y más valor para cualquier organización.

Mi mirada

Llevo años acompañando a mujeres de más de 35 años, y hay algo que se repite: casi todas saben lo que «deberían» hacer. Comer mejor, moverse más, dormir más. Lo han leído mil veces.

El problema no es la información. Es sostenerlo con un cuerpo que ha cambiado las reglas del juego sin avisar, una agenda que no da tregua y un entorno que espera que todo siga exactamente igual.

Y cuando no lo consiguen, la conclusión que sacan es siempre la misma: «es que no tengo fuerza de voluntad».

No. No es un problema de fuerza de voluntad. Es un problema estructural. Y lo estructural no se resuelve con una charla motivacional ni con una fruta en la máquina de vending. Se resuelve entendiendo qué está pasando y ajustando el entorno para que lo saludable sea posible.

Por eso creo que la menopausia tiene que entrar en la empresa. No como un tema médico, que no lo es en el día a día, sino como una cuestión de información, de cultura y de cómo organizamos el trabajo.

¿Qué puede hacer una empresa? Más de lo que cree

El propio estudio de EADA señala las medidas que más valoran las mujeres. Y no son caras ni complejas:

  1. Horario flexible, para adaptarse a las noches de mal sueño y a los días difíciles.
  2. Teletrabajo cuando es posible.
  3. Talleres informativos, para que las mujeres entiendan lo que les pasa y para que sus responsables sepan acompañarlas.

Yo añadiría una cuarta: hablar de ello. Que la palabra «menopausia» pueda decirse en una reunión sin que nadie baje la mirada.

Porque cuando una empresa no habla de la menopausia, no es neutral. Está mandando un mensaje: aquí esto no tiene cabida. Y muchas mujeres, con años de talento y experiencia, acaban tomando nota.

Si trabajas en RR. HH., bienestar o PRL, la pregunta es sencilla: ¿tu empresa tiene hoy alguna medida concreta para esta etapa?

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Fuentes